Javi PicornellAcceso miembros

Aprende aregular el TDAHpara que deje de sabotearte en tus negocios

Sin suplementación, sin apps de productividad y sin rutinas imposibles.

Javier PicornellConvierte el “déficit” en tu don

Si estás leyendo esto es muy probable que repitas los mismos patrones

Una, y otra, y otra vez

Seguro que empiezas con mucho entusiasmo

te hiperenfocas

avanzas

pero luego algo te bloquea

O te aburres

O te abrumas

Hasta que te paralizas, se te olvida, y pasas a otra cosa.

Los emprendedores con TDAH más regulados (y los que más facturan), no tienen menos TDAH que tú.

Simplemente saben cómo canalizar su energía.

Simplemente han dejado de luchar contra su cerebro y han aprendido a usarlo como su mejor herramienta.

  • Han aprendido a aterrizar sus ideas y dejar de dispersarse
  • Han aprendido a concentrarse sin depender de la motivación inicial de un proyecto
  • Han aprendido a priorizar lo realmente importante y han dejado de vivir apagando incendios que ellos mismos provocan

En definitiva, han aprendido a canalizar su energía en CREAR UNA REALIDAD EXTRAORDINARIA

Y sí, yo conozco perfectamente tu proceso, porque es el mío

Conozco cómo se siente estar desregulado.

Mira, yo fui el niño difícil. El que tenía problemas en clase, el que no podía estar quieto, el que lo dejaba todo para el último momento.

Siempre castigado e incluso humillado por alumnos y, en ocasiones, por profesores.

Fui el adolescente rebelde —rapero, graffitero, porreta…— y me fui de casa con 17 años.

En lo laboral probé de todo.

Auxiliar de enfermería, camarero, mozo de almacén, monitor de multiaventura…

Nada duraba más de 3 meses.

Y en mis relaciones tampoco era fácil. Ansiedad, culpa, discusiones y esa sensación de no encontrar nunca la paz.

Desde los 17 años me interesaba la espiritualidad, la metafísica y las leyes herméticas.

Quería ser libre. Quería salir de la matrix.

Jajajaja, cuánto me quedaba por aprender.

Porque entendí que, si quería ser libre, tenía que dejar de depender de que alguien me contratase.

Así que decidí emprender.

Y ahí me hice experto en el ciclo del emprendedor con TDAH.

Empezaba con una ilusión brutal, me hiperenfocaba, avanzaba muchísimo…

Hasta que me aburría, me abrumaba o aparecía otra idea que me parecía mejor.

Y vuelta a empezar.

En un solo año probé seis negocios: cuidado a domicilio, animación infantil, multinivel, e-commerce, funnels de venta y trading.

¿Sabes qué tenían todos en común?

Que el problema no era el negocio. Era que yo repetía los mismos patrones una y otra vez.

Y encima cargaba con un sentimiento de culpa bestial.

Hasta que un día me dije:

«Javi, ya está. Deja de dar vueltas y céntrate en algo que puedas hacer los próximos 10 años sin abandonar. Algo que te apasione y en lo que seas realmente bueno».

Y entonces me pregunté:

¿Qué me apasiona? Muchas cosas.

¿En qué soy bueno? En todo y en nada a la vez.

Y ahí dije… mierda, el TDAH me está jodiendo.

Manos a la obra.

Me dejé de gilipolleces.

Saqué el dinero que tenía invertido y empecé a invertir en mi cabeza, en formación y en mentores.

Empecé a entender mis patrones, a trabajar mis creencias y a descubrir qué quería hacer realmente con mi vida.

Y ahí encontré algo que hasta entonces me había faltado: UN PROPÓSITO.

Quería ayudar a las personas a mejorar su vida.

Empecé a formarme en reprogramación de creencias y a acompañar a otras personas. En dos meses conseguí cuatro clientes y di cinco charlas.

Pero todavía me faltaba algo.

¿A quién quería ayudar exactamente?

¿Qué era eso que tantos problemas me había generado y que ahora podía convertir en mi mayor fortaleza?

EL TDAH.

Me formé como coach especialista en TDAH y empecé a unir todo lo que llevaba años aprendiendo.

Negocios, marketing, ventas…

Reprogramación mental, desarrollo personal y espiritualidad…

Psicología, neurociencia, neurobiología… ¡Y TDAH!

Pero esta vez tenía algo diferente.

Tenía una dirección, había empezado a construir una estructura que podía sostener y estaba trabajando en dejar de sabotearme.

Podía trabajar, emprender, hacer deporte, cuidar mi hogar y disfrutar de mi relación sin vivir constantemente apagando fuegos.

Por primera vez sentía que no estaba luchando contra mi cerebro. Estaba aprendiendo a trabajar con él.

Y de ahí nació mi método de ALTO IMPACTO.

Un método que une ESTRUCTURA, PROPÓSITO y REPROGRAMACIÓN MENTAL para ayudar a emprendedores con TDAH a regularse y canalizar toda su energía en crear una realidad EXTRAORDINARIA.

Porque hoy tengo un negocio alineado con mi propósito y con mi manera de funcionar.

Y quiero ayudarte a construir el tuyo.

Convierte el déficit en tu don

Tres pilares para dejar de luchar contra tu cerebro, aprender a regularte y canalizar toda tu energía en crear una realidad EXTRAORDINARIA.

01.

ESTRUCTURA

Tu cerebro necesita claridad, no más caos.

Si tienes TDAH, sabes perfectamente lo que es tener mil ideas, cincuenta tareas pendientes y no saber por dónde empezar.

Y cuando no sabes por dónde empezar, te abrumas, te bloqueas o acabas haciendo cualquier cosa menos lo importante.

Por eso, el primer pilar es crear una ESTRUCTURA adaptada a cómo funciona tu cerebro.

Un sistema que te permita tener claridad mental, organizar todas tus tareas, priorizar lo importante y crear las condiciones para rendir al máximo.

No se trata de convertirte en un robot ni de seguir rutinas imposibles.

Se trata de dejar de malgastar tu energía intentando organizarte y empezar a utilizarla en lo que realmente importa.

Menos caos. Más claridad. Más energía para tu negocio.

02.

PROPÓSITO

Sin propósito, no hay regulación sostenible.

Puedes tener la mejor agenda, las mejores herramientas y la mejor estrategia del mundo.

Pero si no sabes PARA QUÉ estás haciendo lo que haces, tarde o temprano perderás la dirección.

Yo lo viví con seis negocios diferentes.

No me faltaban ideas. Me faltaba una razón lo suficientemente profunda para comprometerme con una dirección.

Por eso trabajamos en descubrir qué te mueve de verdad, qué quieres construir y qué sentido tiene para ti tu negocio.

Porque cuando tienes un propósito claro, es más fácil tomar decisiones, elegir prioridades y volver a enfocarte cuando aparecen los bloqueos.

El propósito te da una dirección a la que volver, incluso cuando desaparece la motivación.

03.

REPROGRAMACIÓN MENTAL

De nada sirve cambiar lo que haces si sigues creyendo lo mismo sobre ti.

Durante años puedes haber escuchado que eres vago, inconstante, desorganizado o que nunca terminas nada.

Y de tanto escucharlo, acabas creyéndotelo.

El problema es que esas creencias pueden condicionar tus decisiones, tus emociones y la forma en la que te enfrentas a tu negocio.

Por eso, el tercer pilar es identificar y trabajar las creencias que te están limitando.

Dejar de identificarte con tus errores, cambiar tu diálogo interno y desarrollar una mentalidad que te ayude a actuar incluso cuando aparecen el miedo, la culpa o la frustración.

Porque no se trata solo de organizar tu agenda.

Se trata de dejar de sabotearte y empezar a construir una realidad alineada con quien realmente quieres ser.

13 · 14 · 15 de noviembre de 2026

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